¿Con qué frecuencia debo cambiar mis zapatillas de running?

Como regla general unas zapatillas tendrán una vida útil entre 450 y 800 kilómetros aproximadamente y debemos admitir que es una horquilla realmente grande. Zapatillas minimalistas y de competición dado que tienen menos material en la suela suelen ser generalmente menos duraderas y tendrán una vida útil de unos  300 hasta 600 kilómetros aproximadamente.

Viendo estas cifras cómo podemos saber si debemos cambiar de zapatillas de running? Echar un ojo a aquello que es obvio y de sentido común y escuchar a nuestras sensaciones mientras nos calzamos esas zapatillas y corremos, nos darán la respuesta a nuestra pregunta.

Lo primero que se debe considerar es la suela o parte que toma contacto con el suelo, ya que con el paso de los kilómetros se desgasta de la misma manera que lo hacen las ruedas de los coches y deja de tener el agarre óptimo. Como os podéis imaginar este es uno de los signos más claros de que las zapatillas están llegando a su fin… pero hay más indicios…

Lo que es más dificil de ver es lo que ocurre con la media suela, donde están alojadas la amortiguación y el soporte. Cada vez que sales a correr, tu pie impacta con el suelo y comprimes la mediasuela, la cual responde absorbiendo el impacto y retornando energía hacía ti en el momento que comienzas a dar la siguiente zancada y volviendo a su posición original… como te puedes imaginar este proceso es repetido miles de veces durante la carrera.

Como uno se puede suponer la mediasuela acaba perdiendo facultades tras cientos de kilómetros de uso y necesita tiempo en rebotar y llegar a su estado original, y si seguimos corriendo más kilómetros todavía, llegará un momento que la mediasuela se romperá y llegará un momento en que no retornará lo que hará que sientas que la suela está “muerta”, que no retorna o que carece de amortiguación cada vez que das una zancada e impactas sobre el suelo. Las zapatillas al no contar con las mismas facultades que si fuesen nuevas harán que poco a poco sientas dolores (ojo! no hablo de lesiones) que antes no sentías, lo que es un claro indicio de que tus zapatillas necesitan ser reemplazadas.

Si aún así no estás seguro de que haya llegado la hora de cambiar tus viejas zapatillas, una buena opción es ir a tu tienda especializada y probarte ese mismo par nuevo y comprobar la diferencia entre una y otras. En las nuevas te sentirás más alto y verás que amortiguan y retornan sin problemas, mientras que en tus viejas zapatillas cuando impactas en el suelo, sentirás un punto de no retorno.

Es muy importante destacar que las zapatillas no se deben cambiar únicamente por el aspecto de la suela, ya que si eres una persona que corres por arena, hierba, caminos, etc. el aspecto de tu suela pueden ser razonablemente óptimo durante un largo período de tiempo, pero otra cosa diferente puede ser el estado y las facultades en el que se encuentra la mediasuela.

Una opción para controlar los modelos de zapatillas que vas comprando en anotar en una agenda de tu ordenador o smartphone el día que te compras unas zapatillas y volver a poner una alarma entre 12 o 16 semanas después, para controlar el estado de las mismas, de forma que si ves que las zapatillas se van deteriorando y perdiendo facultades, quizás sea bueno ir comprando un nuevo par de tu modelo favorito y no esperar a que las antiguas lleguen a estropearse por completo, evitando dolores, molestias y lo que es peor, posibles lesiones.

 

fuente: http://triatlonsindrafting.com/2013/11/19/con-que-frecuencia-se-deben-cambiar-las-zapatillas-de-running/

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